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Candidato a los Premios MAX como Mejor Actor
Un secreto nunca antes revelado irrumpe en escena: un texto perdido que no nos lleva a La Celestina, sino a La Comedia de Calisto y Melibea.
Ahí donde el deseo manda, la libertad pisa a la honestidad y la lucha de clases respira entre puertas, rincones, sombras y conjuros.
No hay decorados. No hay reparto.
Hay un actor que, por momentos, ya no sabe si habla consigo mismo o con el público… y ahí nace la carcajada. Porque todo es juego. Juego peligroso.
La palabra corre, tropieza, se enreda. Los personajes aparecen como si hubieran sido invocados. Y, gracias a este hallazgo, la obra de Fernando de Rojas puede tener un final distinto. ¿Por qué no?
Todo está sucediendo aquí y ahora. Irrepetible.
Y el público manda. Que comience la comedia.